¡¡¡Seguidme!!! NO conozco el camino
Me sucede a veces que voy caminando por la calle y de pronto, al ver algo que me llama la atención, busco un título y pienso algunas frases. Hago un pequeño texto mental que enseguida se me olvida. Luego me arrepiento de no llevar encima algo para apuntar, da lo mismo la verdad, cuando llevo libreta o algo, llevo también mucha prisa por llegar a algún lado. Extrañamente me pasa lo mismo con la cámara de fotos; cuando no la llevo veo por todos los sitios luces y momentos para congelar y, cuando se me ocurre cogerla (últimamente se me ocurre poco) parece que las luces se difuminan.
Cuento todo esto porque ésta mañana me vino a la mente el título de arriba. Y lo que me llamó la atención fui yo mismo, ya ves. Iba pensando en mí situación actual y en todo lo que me ha traído hasta aquí. El cúmulo de circunstancias y casualidades que se dieron para que al final la cosa derivara hasta el momento actual fue tan bestia, tan increíble que si cuento, una por una, no lo creerías, sinceramente. Yo aun estoy algo perplejo, y contento.
Pilar, se llama Pilar.
Hubieron muchos momentos de incertidumbre, de tener que esperar, de ser pacientes ¿para qué? A saber. Era un tener confianza en que todo se arreglara apoyándome en el vacío o más bien en el la Providencia, que dirían algunos. Momentos de desasosiego, de apretar las muelas y tragar saliva, de escurrirse al baño o a la terraza para disimular; una mota en el ojo. Y por qué no decirlo, momentos de borracheras, profundas borracheras nocturnas para intentar olvidar. Lo que pasa es que el alcohol solo borra lo que haces esa noche, no lo que uno siente, menos mal.
El caso es que todos aquellos problemas quedaron atrás, la espera al fin sirvió para algo. Estoy sorprendido y agradecido. Es una situación totalmente nueva para mí, algo que me es extraño y me era ajeno. Había estado antes con otras muchachicas ( ;-) difundiendo el murcianico) claro, pero no sé, fue diferente. Me sorprende verme reflejado en ella, me sorprende como me coge, me sorprende apretar su mano y sentir su respuesta, me sorprende no sé, me sorprende toda ella. Voy aprendiendo cosas nuevas todos los días, me encanta mirarla de reojo y pillarla mirándome de la misma manera. Y entonces, aaain entonces.
No conozco el camino ni qué pasará mañana, lo que tenga que suceder que suceda. Yo, por mi parte espero con ilusión todos los días a que salga el sol. Veremos qué nos trae.



encontrada dijo
Mucho mejor así, sin saber qué pasará. Yo siempre llevo encima la libreta, la cámara y mil cosas más. Tengo ganas de cambiar de bolso pero no puedo, porque en los demás no me cabe todo, jeje.
Es una fase preciosa, esa de las miradas de reojo. A veces dura mucho y a veces menos, así que a disfrutarla. Me ha gustado cómo lo has contado, en general me gustan los títulos que no tienen nada que ver o los comienzos que se interrelacionan y al final distan mucho del final. Pues eso, que me ha gustado.
Un abrazo
23 Octubre 2008 | 01:42 AM