Entre rebaja y rebaja
Ha hecho una tarde estupenda y, aunque tengo que estudiar, decidí salir a pasear un ratico. A que me diera el sol un poco y esas cosicas que hace la gente.
El caso es que he tropezado con una escena más que entrañable, me ha tocado el corazón y al menos hoy siento que las cosas no están tan mal.
Como decía un muy buen amigo y excelente maestro y filósofo "...este mundo absurdo, que parece hecho a la medida de los psicópatas, sin vergüenzas, ladrones, embusteros, asesinos y demás ralea..." y aquí, añado yo que, a veces te sorprende.
Había una mujer extrangera subida en un carrito del mercadona asomándose a un contenedor gris, o marrón claro, la parte superior era azul y con una rendija en un lado muy pequeñita. Un contenedor en donde la gente deposita su ropa usada.
La calle era larga y con bastante tráfico. La vi de lejos y me fui fijando en lo que hacía. Cada poco tiempo sacaba el tronco del contenedor y observaba lo que había pescado. Si le gustaba, lo dejaba caer sobre el carrito, si no, pues otra vez para dentro. Cuando estuve más cerca me percaté de que la mujer iba descalza y fue en ese mismo momento cuando, como de la nada, apareció una mujer de unos sesenta y tantos años o así con unas cuantas bolsas rojas con un estampado grande de REBAJAS.
Esta segunda mujer vio también a la primera y al parecer se había dado cuenta antes que yo de que la primera iba descalza, la cual se encontraba imbuída en sus rebajas particulares. Para mi sorpresa, la segunda (por llamarla de alguna manera) tiró levemente de la falda de la primera para llamar su atención y en cuanto hubo sacado la cabeza del contenedor, la mujer de las bolsas de color rojo sacó de una de ellas una caja de zapatos. La destapo con suavidad y los se los mostró invitándole a que se los probara.
Cuando pasé por el lado de estas dos señoras pude oír a la mujer de las bolsas decirle a la mujer que ya no estaba descalza que le quedaban estupendamente, que se los quedase, que si le estaban tan bien es que estaban hechos para ella.
Es solo un gesto, un pequeño acto, un simple detalle que hace agitar las consciencias y despertar al corazón. Mientas queden personas capaces de compadecerse de un semejante y de tratarlo con cariño, desde humildad, siempre desde la humildad. No cabe aquí la arrogancia y el orgullo. Mientras queden personas así la vida tiene un poquico más de sentido y sería bueno tomar ejemplo, tal vez entonces, no solo tendría un poco más de sentido si no que tambíen puede ser que tenga una razón de ser.
PD: Ya sé que no tiene nada que ver en absoluto, pero el otro día un amigo que está estudiando en Francia me comentó que había visto a la mujer más hermosa del mundo. Yo, como vivo en otro mundo no la conocía. Totaal que me he enamorado ;) Voy a aprender francés y me voy a buscarla jajaja. Melissa Theuriau se llama.
PD2: Es broma een, no me voy a buscarla. Dejare únicamente que habite en el mundo onírico particular que tengo guardado en algún rincón probablemente lleno ya de telarañas. Se lo comentaré a las arañitas, para que no la molesten, claro.
Enga, nos vemos. Hasta pronto



instanteca dijo
Hermosa historia de generosidad que nos invita a la sonrisa agridulce. Dulce por el acto en sí y agria por que nos resulta extraña.
Muy guapa la chiquilla, no digo que no, pero mu jovencica pa mí.
Un saludo.
16 Enero 2008 | 11:31 PM